del néctar cosechado por las hadas, de las flores y los mágicos jardines,
de la magia de los arboles, de la magia de todo ser vivo a su alrededor,
de las flautas de los faunos y algunos duendes.del sentimiento puro y noble de los unicornios
y pegasos, Yo necesito ducharme con las aguas de cascadas espirituales para librarme de la contaminación del alma ,recubrirla con delicadeza,
alejarme de la mundanidad y de las brusquedades innecesaria.
Para poder recuperar mi esencia y flotar como todo ser mágico,
para poder ser agradable con quienes son ajenos a este mundo
perfecto de delicias, de calma y tolerancia... Sin este escudo, sencillamente no puedo tolerar su manera de mirarme, ser algo tan cotidiano o tan vulgarmente necesario,
sin ninguna elevación espiritual, sin magia, sin luz, sin honesta apreciación,
sin cariño noble... Por eso yo necesito del mundo mágico y cordial, propio y cálido.
Mientras repelo el mediocremente frió y ordinario
Marianna Colette














